El Ministerio de Sanidad ha presentado esta mañana el informe anual sobre agresiones a profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS) correspondiente a 2025. Los datos, elaborados a partir de la información remitida por las comunidades autónomas, reflejan que durante el pasado año se notificaron 18.563 agresiones, lo que equivale a 24,37 agresiones por cada 1.000 profesionales del sistema sanitario público.
En términos interanuales, el número de agresiones notificadas aumentó en 1.493 casos respecto a 2024, lo que supone un incremento del 8,74%. No obstante, el informe señala que el ritmo de crecimiento se ha moderado en comparación con años anteriores, ya que entre 2023 y 2024 el incremento alcanzó el 15,74%.
La mayor parte de los incidentes registrados corresponden a agresiones de carácter no físico, que incluyen insultos, amenazas o comportamientos intimidatorios. En 2025, estas situaciones representaron el 84,5% del total de las agresiones notificadas, mientras que las agresiones físicas supusieron el porcentaje restante.
Por nivel asistencial, la Atención Primaria concentra el mayor número de agresiones notificadas (51%), seguida de la Atención Hospitalaria (47%). Las emergencias extrahospitalarias representan un porcentaje menor del total de incidentes registrados.
El análisis de las notificaciones muestra además que las mujeres concentran la mayoría de las agresiones. En concreto, el 80% de las agresiones registradas afectaron a mujeres, frente al 20% correspondiente a hombres, una distribución que guarda relación con la composición de la plantilla sanitaria, en la que aproximadamente el 76% de los profesionales son mujeres.
En cuanto a la edad, la mayor parte de las agresiones se concentra en profesionales de entre 25 y 55 años, siendo el grupo de 25 a 35 años el que registra el mayor número de notificaciones. Por categorías profesionales, el personal facultativo y el personal de enfermería continúan siendo los colectivos que registran un mayor número de agresiones, lo que se explica por su contacto directo y permanente con pacientes y acompañantes a lo largo del proceso asistencial.











